La etapa infantil se rige en Ayurveda por el predominio del dosha kapha

Y, esto, ¿cómo se traduce esto a la hora de alimentar a nuestros hijos? pues usando todos aquellos alimentos con predominio de sabor dulce. Y ahora me diréis que esto es una barbaridad. Tranquilos, ¡que no cunda el pánico!. Cuando hablo de sabor dulce no me refiero estrictamente a todos esos manjares azucarados tan apetecibles que suelen caer en nuestras manos y que, a no ser que sean caseros y hechos con elementos y azúcares naturales, están rebosantes de azúcar refinada.  

Cuando hablo del sabor dulce en Ayurveda, me refiero a todos los alimentos que contienen elementos como el agua y la tierra, que son los elementos que en nuestro organismo nutren y conforman todas las estructuras que nos sostienen y proporcionan fuerza. Si nos paramos a analizar los minerales que se encuentran en nuestros huesos, músculos, tendones y órganos, nos sorprenderemos de que son los mismos que se hallan presentes en la tierra y el agua que encontramos en la naturaleza y en todo el Universo.

Por ello es tan importante que en la infancia predomine este sabor y que proporcionemos a los pequeños los elementos tierra y agua, ya que, estos conforman el líquido cefalorraquídeo, la saliva, el plasma, la lubricación pulmonar y todo lo que supone elemento líquido en el cuerpo tan necesario para que haya cohesión, estabilidad y nutrición. Además, tendremos en cuenta que los otros doshas (vata y pitta) también están presentes en esta edad.

Lo más importante de todo esto es que al introducir los alimentos saludables con sabor dulce en la dieta infantil, conseguimos controlar los niveles de glucosa en sangre de manera natural y evitaremos esa necesidad imperiosa de consumir los azúcares más dañinos presentes en las galletas, chocolates y bollería industrial.

¿Qué alimentos con sabor dulce deben estar presentes en la dieta infantil?

Cereales como: arroz, avena, quinoa, maíz, mijo, amaranto, trigo sarraceno, etc, que contienen glúcidos en forma de almidón, que son fácilmente digeribles y de asimilación lenta. Además, si son integrales, contienen vitaminas del grupo B en cantidades notables y son una buena fuente de hierro, fósforo, calcio y magnesio.

Tubérculos: patata, boniato, calabaza, zanahoria, remolacha.

Pensad que todos los alimentos que se crían bajo tierra o a ras de esta son los que nos aportan esa estabilidad y estructura que mencionábamos antes. Estos alimentos, además, nos proporcionan mucha estabilidad mental, de ahí que consumir purés por la noche sea tan bueno, además de que son fáciles de digerir al ser ligeros y eso es tremendamente positivo para la digestión y el descanso. La tierra nos proporciona estabilidad y la pesadez necesaria para asentar nuestros pensamientos atropellados.

Además, los tubérculos son ricos en almidones, fibras saludables y vitaminas esenciales que mantienen en un nivel óptimo el aparato excretor y el sistema digestivo. La fibra fomenta una mejor digestión, minimiza la absorción de grasas y reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Además, aquellos de color naranja nos indican que son ricos en betacarotenos (pigmento natural que les aporta ese color) y ricos en pro vitamina A, ricos en antioxidantes y fundamentales para mantener en buen estado la visión, la piel, las mucosas y los huesos.

Hortalizas: calabacín y pepino que también son alimentos de sabor dulce que principalmente aportan agua, nutriendo e hidratando todos los tejidos del organismo, siendo muy ligeros a la vez.

Frutas: aguacate, coco, chirimoya, melocotón, nectarina, melón, plátano y sandía son las frutas más dulces que hay. El resto también aporta sabor dulce, pero en según que caso, combinado, además, con otros sabores.

Son muy importantes porque aportan hidratación y nutrición al organismo desde el tejido linfático (rasa dhatu), la base para que funcionen correctamente el resto de tejidos corporales. Y, además, son ricas en otros nutrientes dependiendo del tipo que sea.

Para una mejor digestión y mayor absorción de sus nutrientes, sería recomendable consumirla sola, entre horas.

Semillas:son una fuente rica en acidos grasos esenciales, omega 3 y omega 6, fundamentales  para la correcta función cerebral, así como la correcta respuesta inmunitaria e inflamatoria, entre otras funciones.

En la alimentación infantil las más importantes son las de cáñamo, las de girasol y las de calabaza.

Frutos secos: almendras, avellanas, castañas, cacahuetes…

Son muy energéticos y ricos en grasas saludables, proteínas, vitaminas y oligoelementos. Aparte del sabor dulce, tienen en común, sus atributos pesado y untuoso.

Una buena manera de consumirlos para enriquecerse de todos sus nutrientes, de una forma más ligera, es en forma de leche vegetal.

Frutas secas: uvas y ciruelas pasas, dátiles, orejones, higos, brevas…

Tienen un alto contenido en fibra y minerales, como el hierro o el calcio, tan importantes en la alimentación infantil.

Leche: para que sea beneficiosa se ha de consumir fresca para que nutra correctamente y esta nutrición se pierde con los sistemas de pasteurización. Por eso yo recomiendo más  tomar bebidas vegetales y así en la alimentación infantil están presentes los frutos secos de forma habitual y de una manera más ligera.